Japón ya tiene más puntos de carga de vehículo eléctrico que gasolineras


Japón ha sido uno de los primeros mercados en apostar por los coches eléctricos modernos y un ejemplo a seguir en cuanto a implantación a estructuras de carga. De hecho, su red de puntos de carga cubre las rutas más importantes de norte a sur y de este a oeste del país. Con más de 3.000 puntos de carga rápida, está por encima de los más de 1.500 instalados en Europa o los 1.000 de Estados Unidos.

Tal como señala Joseph G. Peter, Director Financiero de Nissan, “uno de los puntos clave para el crecimiento del mercado del vehículo eléctrico en Japón ha sido el desarrollo de la actual red de carga”. En efecto, como más puntos de carga haya, tanto públicos como privados, más atractiva resulta la compra de un vehículo eléctrico. Según la estimación que ofrece Nissan, existen en Japón más de 40.000 puntos de carga (entre carga vinculada privada y puntos de carga públicos), lo que supera en número a las 34.000 gasolineras del país. Aunque es cierto que los puntos de carga privados situados en garajes privados no son accesibles al públicos no dejan de ser puntos potencialmente activos para la recarga de baterías. Además, esta realidad está promoviendo que mucha gente, a través de websites como PlugShare.com, esté compartiendo sus puntos de carga privados. Debe tenerse en cuenta también que la gente con puntos de carga en estacionamientos privados es gente potencialmente no usuaria de los puntos de carga públicos.

Pero mientras la realidad de los puntos de carga es que supera en Japón al número de gasolineras fósiles, el porcentaje de vehículos eléctricos dentro del parqué automovilístico nipón sigue ocupando una cuota reducida del mercado. En este sentido, la red de carga de Japón debe seguir desarrollándose, a la vez que surgen iniciativas de la Administración para promover los vehículos eléctricos y los vehículos de hidrogeno. Los grandes players como Toyota, Nissan y Honda ya están trabajando desde hace tiempo en este sentido, sumando esfuerzos en un mercado muy permeable a este tipo de tecnologías.

Lo que nos plantea la siguiente duda en INKOO engineering: ¿cuánto nos costará a nosotros llegar a la situación actual de Japón? ¿hacia dónde van las políticas públicas en la definición de red de puntos de carga en España?